miércoles, 22 de febrero de 2012

Reflections...

...Of my life(8) ... ¿Marmalade? ¿No?  ¿Nadie? Filisteos.

De cualquier manera, recientemente he entablado una relación sentimental con una mujer a la que encuentro sobremanera excepcional -lo cual resulta obvio, de no ser así, no estaría con ella- y a pesar de lo encantado que me siento con ella, ha habido algunas, digámoslo así, situaciones adversas. 

Estas situaciones, en un primer momento y obedeciendo a cierto antiguo patrón de conducta auto destructivo y desatinado que creí que había borrado ya, me llevaron a pensar un montón de cosas más bien estúpidas, fuera de lugar y sin ninguna base verdadera. Sin embargo al menos esta vez alcancé a controlar mis impulsos antes de generar un verdadero daño a dicha mujer o a mi relación con ella.

Esta mañana, por ejemplo, sucedió algo fuera de nuestras manos y que impidió concretar los planes de vernos el día de hoy, lo que ya es por sí mismo algo bastante triste, en ese instante, nuevamente esa zona oscura de mi personalidad quiso apoderarse y crear caos alrededor mío, más la canalicé a tiempo y debo decir que este fue, a fin de cuentas, un día bastante productivo. Hasta esta tarde. Recibí un comentario de un tercero.

Un comentario fuera de sitio, no solicitado ni bienvenido, pero que de todos modos llegó a mi y logró desajustar lo que desde en la mañana mi negatividad había sacudido. 

Al fin y al cabo, siempre viví esperando el siguiente golpe, la siguiente traición, la próxima cuchillada en el costado, siempre viví desconfiando de las personas, permitiendo que muy pocos se acerquen y manteniéndome alejado del resto. ¿Porqué ha sido esto? Seguramente un viejo mecanismo de defensa, que, como mi arrogancia, pasó a transformarse en un defecto horrible.

Sin embargo, poco después de estar a punto de correr hacia el abismo y sumergirme de lleno en él, tomé cinco segundos para respirar aire fresco y abrir los ojos, y me encontré con que estoy cansado. Estoy harto de vivir así, de no confiar en los demás, de creer que siempre que algo suena demasiado bien es porque oculta algo malo (apenas hace poco, y en un tema totalmente distinto, mi padre sugirió una opción para un proyecto familiar y al instante le espeté "No me gusta. Es demasiado bueno para ser verdad"), estoy verdaderamente agotado de vivir sospechando de todo y de todos. Y en ese momento decidí que esta vez, quiero creer. Elijo creer.

Es cierto que dichas situaciones podrían representar razones para dudar, pero tengo mil razones más para no albergar duda alguna. Es cierto que esta decisión me coloca en una posición extremadamente vulnerable en la que jamás me he puesto antes, que esto para mí, es el equivalente a un acto suicida.

Podría costarme el corazón, pero estoy cansado de dudar y sospechar, además, qué rayos! Nadie ha muerto nunca por dar un salto de fe ¿o si?


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